domingo, 5 de julio de 2015

MANUAL DE USO - CÓMO DETENER EL TIEMPO (II)


En 1965 se realizó en las islas Froilán un experimento con un aborigen. Se le colocó en una cápsula espacial con destino a la luna. La nave no aterrizaba ahí, sino que circunvalaba el satélite y regresaba al mismo lugar. Le preguntaron entonces qué tal el viaje. Según consta en los registros y, tras cagarse en la madre de todos los presentes, el astronauta describió el trayecto como interminable, bastante incómodo, sobre todo porque se habían dejado un par de monos dentro. Repitieron el proceso unas cuantas veces más. En total, enviaron al isleño ciento cuarenta veces a la luna. Las últimas veces, y como ya comenzaban a recortar fondos para el proyecto, se limitaban a meterle en la cápsula y zarandearla simulando el despegue. Luego le dejaban ahí dentro una semana. El caso es que, al final, resultó que hasta le gustaba. El hombre aseguraba que el tiempo le pasaba volando, y eso que no tenía referencias visuales, al carecer de ventanas. La conclusión de la investigación, que en el equivalente de aquella época costó unos seis mil millones de euros, fue que cuantas más veces viajas a un sitio más corto se te hace el trayecto. Bien, ese estudio es extrapolable en la actualidad al preocupante aceleramiento de nuestros días. Por lo tanto, se trata de cambiar el paisaje que transitamos a diario para impedir el efecto "zastrip" o "tren bala" . Veamos cómo:
"Debemos cambiar el paisaje que transitamos a diario para impedir el efecto zastrip o tren bala"
  • Podemos enviar anónimos a la comisaría acusándonos de narcotraficantes o falsificadores de moneda. Ser objeto de una investigación policial aportará un estimulante toque a nuestra vida.
  • También ayuda mucho desarrollar múltiples personalidades. Para familiarizarnos con el tema podemos apuntarnos a un club amateur de teatro o dedicarnos a leer críticas de libros en Amazon y otros portales, donde muchas de ellas pertenecen al propio autor, capaz de simular con pericia diferentes identidades.
  • Por último, y ya que lo principal es huir de la rutina, nos queda la opción de intercambiar nuestro trabajo con el de los amigos. De esta manera, un día irás a la oficina, al otro podrías defender a alguien en un juicio o incluso presidir la vista, el miércoles operaríamos a un famoso deportista de élite y el jueves a patrullar las calles en busca de chorizos.
Algunos argumentarán que en algunas de estas profesiones no existe el factor rutina. Error. Hasta Mick Jagger se aburre (manual de uso - estrella pop-rock). Otros, aún más listos, advertirán del riesgo de acometer ciertos trabajos sin la debida cualificación. Pongámonos en lo peor. Si alguien termina en la cárcel por hacer caso de este manual... . Bueno, ahí el tiempo sí que pasa despacio y, en definitiva, era eso lo que buscábamos, ¿no?

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