miércoles, 29 de abril de 2015

MANUAL DE USO - BAZAR CHINO


El ser humano es, ante todo, una criatura carente de lógica. En el fondo, sabe que el cargador de móvil que acaba de comprar en el bazar de la esquina probablemente le queme el enchufe, y también que la diferencia de precio respecto al comercio de electrónica o telefonía no será tan importante, pero la idea de que cuanto más fea es una tienda mejores precios tiene está profundamente arraigada en nuestro pensamiento. En el antiguo Egipto, los compradores de esclavos ya buscaban a los comerciantes más feos intuyendo un mejor precio. Dicho esto, estás pensando invertir esa pequeña indemnización de tu ex empresa en un negocio propio. Has investigado la opción de una franquicia pero, excepto la de mensajería en globo -que tu cuñado no ve nada clara-, la mayoría no te seducen lo más mínimo. El otro día, en tu enésima incursión en uno de estos establecimientos orientales, pensaste, medio en broma, que si fueras chino montarías un negocio así. ¿Pero realmente hay que ser chino para eso? Si os fijáis, muchos de sus productos están fabricados aquí. Entonces... ¿A qué esperas? Eso sí, toma nota de algunos buenos consejos si quieres que tu local realmente parezca un BAZAR CHINO.
Lo más importante. Si vas a dirigirlo tú en persona, y eres de Villanueva del Porrazo, con nariz de palmo y sotobosque en la cara, no te preocupes. La mayoría de clientes sólo se fijan en cuatro detalles para identificar a un chino:
  • Usa ropa de bazar. Tiene que ser más rara que moderna.
  • El pelo, cuanto más oscuro mejor. Aplasta el menor rizo sin compasión, incluso si eres calvo. El matojo del pecho, fuera.
  • Mantén siempre los ojos entrecerrados, como con presbicia, y muestra al mismo tiempo una sonrisa un poco inexplicable, casi extemporánea. Eso no significa que debas parecer tonto. Los chinos no lo son en absoluto, pero la diferencia de culturas provoca a menudo interacciones confusas, en la tercera fase.
  • Por último, el toque definitivo lo darán un par de niños chinos. No es necesario que te cases y tengas descendencia. Ofrécete como canguro. Tendrás ingresos extras y te vendrá muy bien exhibirlos en la entrada.
El segundo paso no es menos crucial. Debes escoger un nombre. Tiene que ser obligatoriamente compuesto, puesto que en él has de incluir la palabra “bazar”. No busques juegos inteligentes o con doble sentido, tipo “Para Bazar un buen rato”. Tiene que ser el equivalente a una figura polícroma de un hada azul con lucecitas intermitentes y algo dorado por enmedio. Por ejemplo “Bazar Estrella iluminante”, que ya avanza cierta dificultad idiomática, e indica sin ambages por dónde van los tiros estéticos. También se puede ir por la vía directa, a quemarropa, con un nombre que casi absorba al viandante hasta el interior del comercio, estilo “Bazar estoy Balato”.
Finalmente, el golpe de gracia y que certificará que tu bazar es realmente chino, lo proporcionarán los productos que vendas en él. Esto, que parece de perogrullo, no es tan sencillo. Con la puñetera legislación europea, empeñada en cercenar la autenticidad de tantos lugares, se están viendo cada vez más manuales bien escritos. Es imperativo que realices una traducción paralela en casi todos ellos, no para entorpecer su uso, puesto que la mayoría ni los lee, sino para que, en un primer vistazo, el cliente pueda constatar que ese precio tan barato proviene de la nefasta traducción, no de una hipotética merma en la calidad del producto. Por ejemplo, donde pone “Introduzca el aparato en el soporte para proceder a la carga de la batería”, tu pon “Traiga el negro aparador que mete battery charger en mandril del culo” .
Nada más. Te deseo mucha suerte y, repite conmigo, “Mal uso. No cambio”.

martes, 28 de abril de 2015

MANUAL DE USO - SUSHI



Sushi, wasabi, maki, nigiri, sashimi... . Aprenderte estos nombres no te servirá de nada si cuando llega la hora, sentado frente a un soberbio sushi de atún, le pides al cocinero que te lo pase un poquito más por la plancha. Eso es motivo de ruptura yendo con pareja.
Tampoco hay que dejarse llevar por la fantasía y los clichés nipones. Hay quien piensa que leyendo manga y comiendo sushi ya es medio japonés. Aguanta el tipo con catorce sakes en el escenario de un karaoke y comenzamos a hablar de nacionalidades.
El ingrediente principal de un sushi no es el pescado crudo ni el arroz glutinoso, como pudiera pensarse, sino la imaginación galopante de quien lo toma. Nuestro inconsciente se pregunta “¿llevará anisakis? ¿Por qué me estoy comiendo un pez crudo si yo siempre me pido la hamburguesa requemada?
Por lo demás, no hay más consejos ni instrucción que abrir la boca y masticar. El resto es sentido común: si ves un trozo de sushi corriendo por el plato déjalo que se vaya.

lunes, 27 de abril de 2015

MANUAL DE USO - SENDERISMO


Te acaba de llegar un mensaje invitándote a participar en una excursión de dos días por el Pirineo francés. En primer lugar estudia detenidamente el texto. Fíjate bien donde pone “kilómetros” y compara el paseo dominical para buscar el pan con esa distancia. Si la diferencia supera los treinta kilómetros declina amablemente la propuesta, porque las ampollas que te saldrán en los pies podrían dar cobijo a una familia esquimal. En el caso de que mantengas cierta forma física gracias al deplorable estado de tu ascensor o al robo de bolsos, examina si aparecen las palabras "desnivel positivo". De ser así, alerta! A esa excursión van a ir adictos al paisaje, gente que necesita subir muy alto porque echa de menos el belén navideño.
Otro detalle importante está en la duración del evento. Deambular por la montaña más de un día esconde una peligrosa carga de profundidad: el refugio, ese lugar donde presumiblemente deberías descansar hasta el día siguiente, y en cuyo dormitorio aguardan veinte roncadores profesionales apuntándote con sus culos. Ese es un chiste que la primera vez nunca hace gracia. Por otro lado, uno de los mayores placeres para el guarda de un refugio que permanece aislado durante meses conversando sólo con rebecos, consiste en que se le acerque un lechuguino de la ciudad con la tez blanquecina y le pregunte dónde está el bidet o, mejor aún, la taza.
Ahora la cuestión más importante: Quién te invita a la excursión. Si se trata de alguien con quien pretendes compartir tostada habrá que valorar pros y contras. A tu favor, que en algún momento del fin de semana se producirá el anhelado roce que precede al cariño, aunque sea en un dormitorio compartido con orcos. En tu contra, que tal vez salgan a la luz importantes carencias físicas que delaten tus super poderes como ameba. Por mi experiencia, te diré que aceptar  humildemente las propias limitaciones queda simpático. Sé natural.
Si la propuesta viene del jefe, olvida los consejos del párrafo anterior. Busca una excusa o finge un esguince nada más comenzar, porque en estos casos lo que buscan es extrapolar tus aptitudes en la montaña al mundo laboral. Capacidad de sacrificio, adaptación al medio, espíritu de superación, resistencia física... . Cualidades que, en cierta multinacional, convirtieron al Yeti en empleado del mes.

viernes, 24 de abril de 2015

MANUAL DE USO PARA ASISTIR A LA ÓPERA


Para empezar, y por mucho que se hayan relajado las normas de etiqueta en el Liceo, si vas a la ópera deja las chanclas en casa. Tampoco es prudente cenar copiosamente. El cuerpo debe hallarse ingrávido, despiertos los sentidos y receptivo el espíritu. Un cochinillo crujiente relleno de foie y ostras, antes de acudir, no es la mejor opción.
Puede ser que el estereotipo que tengas de este espectáculo salte por los aires ante la versión del moderno de turno, capaz de colocar a los personajes de la Traviata en una fiesta de la espuma. Reprime tus impulsos de soltar una carcajada. Aunque te parezca que sí, ese atrevido montaje no busca hacer reír al público, sino irritarle. Observa con respeto la entrada en escena del orondo tenor, con unos años ya, llegando en skate al escenario y a un tris de terminar en el foso de los músicos si no es porque la soprano le detiene. Ese hombre es un profesional que acepta siempre cualquier reto con tanta humildad como pasión. Pero no te confundas, la ópera es un arte antiquísimo que tiene sus rituales y costumbres. Ni se te ocurra pasear la llama o la pantalla del móvil en lugar de aplaudir.
Dicho lo cual, asistir a la ópera también puede representar un lugar donde trabar interesantes amistades. Si tienes la fortuna de sentarte junto a una persona atractiva y sin pareja, abre una bolsa de kikos y ofrécele unos cuantos. Seguro que a partir de ahí surgirá una animada conversación que podría llevar a algo más.

martes, 21 de abril de 2015

MANUAL DE USO PARA EL DÍA DEL LIBRO



El día del libro en Barcelona es la celebración más importante del año para un señor de Murcia que lleva años comprando a peso los mismos libros que luego vende, con portada nueva, a toda esa peña que ni los abre. Pero si queremos comprender la semiótica de este evento hay que remontarse al París del siglo diecinueve, donde la intelectualidad más libertina dio forma al ideal romántico que representa en nuestra mente la palabra “escritor”: un sujeto proclive a los excesos y que vive intensamente a través de su pluma. Por ejemplo, cuando va al bingo y luego escribe: “La mujer abrió sus labios carnosos, delimitados por una fina línea de grafito, y proyectó hacia el aire aquel número funesto, impar, atravesando el denso espacio hasta llegar a mis oidos. Bingo!, gritó una vaca a mi derecha. El cruel destino se llevaba las últimas monedas que deberían haber alimentado a mi familia”. Claro, luego le ves en el estand de una librería, firmando ejemplares con un elegante blazer y el pañuelo de seda anudado al cuello, y te das cuenta de que la penuria más grande que le ha sucedido a ese hombre fue la jubilación de su sastre.
Todo lo anterior, más que una crítica a la industria literaria, quiere ser un prólogo a la guía que ha continuación expongo y que debería orientaros para deambular con éxito por tan ilustre día.
Si sois autores y vais de un sitio a otro firmando ejemplares sin parar, no os extrañéis cuando aparezca el editor y asegure que sólo se han vendido 12 libros. Lo que pasa es que los lectores son muy puñeteros. Muchos cogen un ejemplar, te lo hacen firmar porque les da morbo acercarse a alguien que podría ser famoso, y luego lo devuelven a su estante. La librería no dice nada porque esos libros cogen más valor. También hay mucho caradura que te lleva una fotocopia mal encuadernada, pero no es aconsejable montar el pollo delante de todos. Reacciona con elegancia y averigua dónde vive. Por último está el caso del lector/a enamorad@. Como ciertos autores son tan tímidos que ni levantan la vista, puede suceder que te pases una hora firmando ejemplares a la misma persona. Si en lugar de lápiz utilizas rotulador le costará bastante más borrar la dedicatoria.
Sois lectores. La avalancha de inputs, con títulos de todos los colores y sabores zigzagueando alrededor, puede aturdiros hasta el extremo de terminar comprando “La verdadera historia de los Teletubbies”. Esto pasa a menudo: la búsqueda exhaustiva nos conduce con frecuencia a la elección más absurda del universo. Deberemos ser fuertes y aceptar que no vamos a encontrar el mejor libro del mundo entre tanta pirotecnia. Seamos, pues, originales. Colocaos una venda en los ojos y entrad en alguna de esas librerías abarrotadas y con expositores llenos de libros. Se trata de oler y manosear cuanto podáis. Tal vez guiados por el tacto y el olfato encontréis esa obra especial, capaz de impresionar vuestro espíritu lector. Una vez elegida no os quitéis todavía el antifaz. Pagad los desperfectos y esperad que os envuelvan el libro. Al llegar a casa... ¿qué sorpresa, eh?
Este es un buen día para dar la nota. Sólo tienes que colocar en la contraportada del libro más popular una foto tuya como si fueras el autor -la de facebook no sirve porque nadie se parece a ella-. Luego te paseas con aire casual por los chiringuitos de libros con esa obra bajo el brazo y la foto bien visible; procura ir vestido igual. Enseguida comprobarás cómo las miradas aumentan de intensidad. Y tranquilo, no hay riesgo alguno. Si alguien conoce al autor e intenta desenmascararte, muestra asombro e indignación ante ese hecho. Mantente firme, incluso frente al propio escritor. Cuando empiecen a pedirte dedicatorias se producirá una alucinación colectiva que haría dudar hasta a su madre.
En Barcelona, el día del libro es también el de la rosa. Una bonita tradición que ha sufrido los efectos de la temida burbuja. Venden rosas hasta los notarios. Sin embargo, a medida que se termina el día la cotización de esta bonita flor se desploma para desesperación de miles de estudiantes, que de planear un viaje a Estambul con los supuestos beneficios, terminan cenando en el Kebab de la esquina.
Por último, si te agobian los espacios grandes abarrotados de gente, esta es la ocasión para esa terapia de shock que tanto necesitas. Vete a la Casa del Libro, en el paseo de Gracia y, frente a la puerta del establecimiento, grita “Ken Follet is inside!”; luego déjate llevar.

MANUAL DE USO - PLANCHA


En esto de la plancha no hay leyes, pero sí una regla no escrita que nos libera de planchar lo que es de dominio privado. Es decir, ropa interior y de cama.
Vamos a por la bestia negra de la plancha: las camisas. Lo ideal sería realizar un by pass entre la secadora y el armario. En este sentido, es importante ejercitar la observación al ir de compras: busca en las etiquetas la frase “NO IRON“, porque eso significa que no hace falta plancharlas (no vale pegar la etiqueta en camisas viejas). Otra opción consiste en demorar al máximo su lavado, portando siempre un polo de cuello alto bajo la camisa. Esta alternativa vivió su máximo apogeo en los ochenta (cita requerida). Si a pesar de todo no te queda más remedio que plancharla, continúa leyendo.
PLANCHAR UNA CAMISA
Si te vas a poner un jersey encima ya tienes casi todo el trabajo hecho, porque sólo tienes que centrarte en el cuello.
Un maniquí constituye otra opción a tener en cuenta, porque es mucho más fácil colocarle la camisa y pasar la plancha por encima.
ATENCIÓN! No intentes cambiarte por el maniquí, porque si la camisa es estampada se transfieren los dibujos a la piel.
PLANCHAR UNA CAMISA, DE VERDAD
Llegados a este punto tenemos tres elementos aparentemente incompatibles entre sí: plancha, tabla de planchar y camisa, pero que deberás conjuntar amigablemente mediante un arcano misterioso que hasta hace poco sólo conocían las madres: el agua destilada. Si das de beber esta pócima a la plancha, conseguirás que la máquina se vuelva dócil y coma mansamente todas las arrugas que encuentre a su paso.

Una vez que comiences con este ritual doméstico, observarás que su efecto sobre el espíritu es francamente relajante, a la par que hipnótico. El sonido del vapor, como un rumor mediterráneo, más el calorcito que va desprendiendo, atemperan el ánimo hasta lograr que mano y plancha sean una misma cosa (Licencia poética. No tomar en sentido literal).

lunes, 20 de abril de 2015

MANUAL PARA UNA FIESTA DE CUMPLEAÑOS



Supongamos que se produce el milagro y alguien nos invita a una fiesta. Lo primero es comprobar que conocemos a esa persona. Es famoso el caso de cuarenta belgas que aceptaron una invitación anónima para una fiesta en Burkina Faso, y cuando llegaron allí les secuestraron. Por favor! Si te mandan un billete de avión, comprueba que sea de ida y vuelta.
Bien, resulta que conozco a esa persona y me han invitado, por pena o equivocación, tanto da; a partir de ahí sólo cabe la superación personal. Debemos evitar por todos los medios que nuestra verdadera naturaleza salga a flote, algo cada vez más difícil a medida que las libaciones avanzan. Sin embargo, grabemos a fuego unas cuantas normas que Jamás! deberemos infringir.
Un buffet no es la cantina del colegio. Para empezar, la comida va llegando por etapas y, como en las bodas, las deliciosas croquetas están al final, así que deja de dar codazos y empujones, sobre todo a la madre de la anfitriona. Recapacita un momento y valora si meterte comida en los bolsillos es elegante.
Ahora una rima:
Tus clases de baile latino / no evitarán que sudes como un gorrino.
Si te pasas la noche moviéndote como una peonza, bailando hasta el "feliz, feliz en tu día", no esperes muestras de afecto. A nadie le gusta abrazarse a una bayeta que chorrea.
Cuando abra el regalo con la pulsera o el reloj dentro, prohibido gritar "Lo puedes cambiar en cualquier gasolinera!", porque ese chiste ya lo soltaba Marco Aurelio a sus tropas.
La piscina -
El límite es difícil de establecer, pero como medida estándar aceptada se considera que empujar a una abuela y a su nieta, mientras la primera le coloca una rebequita a la niña porque tiene frío, es de mal gusto. Además, cuando Apple era sólo una manzana, podías tirar a alguien a la piscina y no pasaba nada. Actualmente, la probabilidad de que lleve en el bolsillo un smartphone de cuatrocientos euros, o cualquier wareable de precio similar, es francamente alta. ¿Estás dispuesto a pagar tanto por ver a alguien mojado? No seas tonto. En Youtube tienes miles de vídeos del estilo.
La broma de traer unas bragas de casa y, a la hora de irte, agradecer a la anfitriona la estupenda fiesta “devolviéndole” públicamente esa prenda, tiene un target muy limitado. Has de tener bastante confianza para hacer algo así. No lo hagas si:
A- Es el cumpleaños de tu suegra.
B- Es la mujer del jefe, ambos japoneses.
C- Estás en Arabia Saudí.
Por fin en casa, repasas las fotos hechas con el móvil. Dejo a tu buen criterio la selección de imágenes que enviarás por whatsapp. Recuerda las consecuencias de la última vez que lo dejaste grabando en los lavabos del local.

viernes, 17 de abril de 2015

MANUAL PARA EVITAR EL GERIÁTRICO


A una determinada edad hay que estar muy atento. Un fallo, el más leve lapsus de memoria, puede hacer germinar en los familiares más jóvenes pensamientos que conduzcan a tu reclusión en una residencia. He aquí algunos consejos de utilidad.
Si en alguna ocasión te dejas la sartén al fuego y provocas un incendio, ni se te ocurra decir que ha sido un descuido; insiste en que estabas armando una bomba incendiaria. Más vale que tu familia te tome por un mafioso criminal que por un viejo chocho.
Lleva siempre encima una revista de crucigramas o sudokus con la mayoría de ellos resueltos, fáciles de conseguir en algunos tugurios, y déjalo a la vista de nietos y sobrinos.
Tampoco estará de más aprenderte el nombre de algún grupo de música reciente. A los jóvenes les repugnará que compartas sus gustos musicales, pero alejará de su mente la idea de tu deterioro.
Por último, te recomiendo agenciarte vestuario deportivo contemporáneo y hacerte el encontradizo con ellos, simulando que te pillan tras correr tus 10 kilómetros diarios (no olvides las manchas de sudor; y el pulsómetro a juego), lo que contribuirá a acrecentar tu fama de “intumbable”. En ese sentido los jóvenes son imprevisibles. Pueden pasar de mirarte como si fueras un petroglifo, a llevarte en el smartphone para alardear de ti frente a los amigos.
En fin, con estos trucos y un poco de suerte, deberías aguantar en casa hasta que las residencias incorporen clubs de intercambio.

jueves, 16 de abril de 2015

MANUAL PARA VOTAR


Es conveniente cenar ligero la noche antes y realizar una dieta abundante en fibra a lo largo de la semana, con el fín de eliminar cualquier resto de esperanza o ilusión que podamos haber ingerido durante la campaña.
El día de la votación desayuna poquito o, mejor aún, tómate sólo un vaso de agua, porque es habitual encontrar pasteles y bocatas en las cabinas de votación.
Viste de manera neutra, sin dar pistas a los encuestadores, que a media mañana ya pasan de preguntar y se rigen por si fulanito va con polo y mocasines, o menganito con coleta.
Es importante llevar un dado de ocho caras para las dudas de último momento.
Ese día todos somos tripulantes de un mismo barco, pero si ves a un tipo con barba generosa y una bolsa deportiva en la mano, sal corriendo y llama a la policía. Los agentes le identificará más tarde como hipster normcore, la nueva tendencia de vestir super normal, pero eso no es problema tuyo; que lleve el iphone más visible o algún otro complemento identificativo.
Cuando hayas averiguado, gracias a google maps, cuál es tu mesa en el colegio electoral, no intentes hacerte el simpático. La estupenda presidenta de la mesa –no la llames “jefa de mesa”- lleva vistos a cien como tú, y ya no le impresionan frases ocurrentes del tipo “¿Te la he metido bien?” o “Si tú fueras candidata mi voto sería de plata”. 
No vayas alardeando de haber votado, ni afees el abstencionismo al amigo atropellado que está en el hospital.
Por último, recuerda que la Democracia es una "demo". Ya mejorará.